LOS FUNERALES
"Las tumbas son la fuente arqueológica más importante de la época de los vikingos. Las costumbres funerarias vikingas estaban prescritas por Odín, el dios supremo. Él mandaba quemar a todos los muertos y arrojar todas sus pertenencias a la pira. Esta riqueza la llevarían al Valhalla, el reino de los muertos. Las cenizas se llevaban al mar o se inhumaban. Y si se trataba de hombres importantes, la gente debía hacerles un túmulo memorial.

Ibn Fadlan, emisario árabe a orillas del Volga, nos ha dejado una crónica singular de un entierro vikingo. Un caudillo vikingo había muerto en una expedición comercial, e Ibn Fadlan narra:
El muerto yace cubierto en una tumba durante diez días mientras se hacen los preparativos. Éstos son dirigidos por una anciana. Se vigila constantemente a la esclava escogida para acompañar al jefe a la tumba. El barco se sube a tierra y se dispone sobre troncos de madera. El funeral ya puede empezar. El muerto es ataviado con ropa suntuosa y subido a bordo de la nave. Puede llevar frutas y plantas, pan, carne y cebollas. Todas sus armas se colocan a su lado. Un perro es partido en dos y llevado a bordo. A éste le siguen dos caballos a los que se han dado muerte con una espada, dos vacas, una gallina y un gallo. En la tienda en que yace el muerto, seis hombres copulan con la esclava. Después la tienden al lado de su señor muerto. Y mientras los hombres la sujetan, la anciana le clava repetidas veces un puñal entre las costillas.
Se prende fuego al buque, primero por el familiar más próximo del muerto y después participan todos con algo ardiendo."
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